Turismo trabaja en el diseño de una primera ruta atlántica europea para atraer a los submarinistas

Más allá de las Carballeiras de O Caurel o del interior de Ourense, Galicia oculta frondosos bosques capaces de dejar boquiabierto a más de uno. Pero no hay que escalar ninguna montaña ni surcar ningún río para encontrarlos. Solo hay que instruirse con empeño para poder sumergirse en las aguas que rodean a la que es la segunda comunidad con más kilómetros de costa de toda España. Son los bosques de macroalgas como la laminaria, un océano verde y submarino donde se oculta una biodiversidad capaz de competir con los destinos de buceo más atractivos del mundo. Pero eso no es más que una parte del tesoro que ahora la Dirección Xeral de Turismo con la colaboración del sector tratan de poner en valor con el diseño de la primera Ruta Atlántica Europea de Turismo de Mergullo. La práctica de este deporte podrá combinarse con otras actividades acuáticas como el kayak por las rías, el avistamiento de cetáceos o el buceo para ver pecios de algún barco hundido.

Galicia entra a formar parte de ese modo de la Wildsea Atlantic Ocean Heritage Route, junto con Reino Unido, Irlanda y Portugal. El proyecto, como apuntan desde ese departamento de la Xunta, nace bajo el amparo de un proyecto europeo que promoverá más de 5.000 kilómetros de costa atlántica para conectar lugares de buceo de primer nivel.

Y no hay duda de que en la comunidad, en ese campo, saben lo que hacen. Guillermo Ferreiro, vicepresidente y director deportivo de la Federación Galega de Actividades Subacuáticas (Fegas), describe todo el potencial que hay. Desde el amplio abanico de escuelas homologadas para realizar los cursos que permiten obtener las licencias obligatorias para poder bucear hasta los mejores puntos para avistar toda la fauna submarina que ocultan las aguas de la costa gallega. El único hándicap que, a su juicio, tiene Galicia a la hora de competir con grandes destinos de turismo de buceo como el Mar Rojo, Canarias o el Mediterráneo es «la climatología y la temperatura del agua, porque al tener un agua más fría el buceo es más estresante».

Pero eso también tiene una ventaja. Como dice, «en Galicia formamos buceadores de combate. Nuestras aguas son frías, oscuras, con corrientes… Por contra, el agua del Mediterráneo es más caliente y hay poco oleaje. Esa diferencia es la que permite que la gente que se forma en Galicia esté muy bien preparada».

El hecho de que esté articulándose una ruta atlántica para la práctica de este deporte es una buena noticia para potenciar un campo que, como apunta, «no estaba muy explotado», dado el amplio abanico de oportunidades que ofrece.

Una fauna muy variada

En el caso del buceo los que han probado alguna vez con la bombona o, únicamente, con un tubo para practicar snorkel, lo saben. «En invertebrados es el lugar de España donde pueden encontrarse más especies diferentes», apunta Ferreiro. Pero la lista de todo lo que uno puede hallar desde el entorno de la playa de As Catedrais, en el concello de Ribadeo, hasta Cangas es de lo más variado. No hace falta ni ir a los parques naturales para observar al multicolor pinto o ver un inteligente pulpo. «En la costa gallega tenemos pintos bastante grandes de hasta cinco kilos. También hay San Martiño, caballa, jurel, congrio, morenas…», añade. Además habla de la riqueza de rías como la de Arousa, «que es un vergel», o la de Ferrol, «donde hay una gran cantidad de marisco». Por no hablar de zonas restringidas como el área de bateas.

 

Vía: La Voz De Galicia – M. Cedrón